El Zoo de la Casa de Campo de Madrid único con 4 osos pandas

‘Hua Zui Ba’, ‘Bing Xing’, ‘Xing Bao’ y ahora ‘Chulina’. Si ver a uno de estos escasos animales no es sencillo, poder contemplar a cuatro es excepcional. A no ser que se vaya al Centro de Reproducción en cautividad de la especie en Chengdú, China, donde residen más de cincuenta de estos animales , en el resto del mundo solo viven en una docena de zoológicos. De ellos, el de Madrid es el único con cuatro.

El Mundo-        Hablamos de los osos pandas del zoo de la Casa de Campo, donde hasta el principio de verano es posible verlos. Esto ha sido posible gracias a la conjunción de varias circunstancias, como la predisposición de la hembra ‘Hua Zui Ba’ para la reproducción y el adecuado manejo de la especie de los expertos de la institución madrileña, que la han convertido en referencia universal.

Lo fue por primera vez en el lejano 1982, cuando en sus instalaciones vino al mundo el irrepetible ‘Chulin’, primer panda nacido por inseminación artificial en el mundo occidental y considerado el animal más valioso del mundo. El nombre que se la ha dado a la última pandita nacida en la capital es un homenaje que le recuerda.

Hubieron que transcurrir once años desde la muerte de ‘Chulin’ hasta la llegada de una nueva pareja de pandas en 2007. Desde entonces Madrid es territorio panda. Sobre todo por la perfecta adaptación de estos delicados mamíferos a las condiciones de la Villa y Corte. Prueba de ello son los cuatro ositos que han nacido del ‘matrimonio’ entre la ejemplar ‘Hua Zui Ba’ y el poderoso ‘Bing Xing’, macho que con 130 kilos es uno de los más grandes y vigorosos de su especie.

“Hemos tenido suerte de que todo haya ido bien, desde la inseminación artificial, al nacimiento y las primeras semanas de los ositos que son críticas”, admite Eva Martínez, veterinaria del zoo de la Casa de Campo, mientras que la pequeña ‘Chulina’ sigue a su madre por la pradera del recinto de los pandas.

La semana pasada la osita fue presentada en sociedad, en un acto que cubrieron decenas de medios nacionales y extranjeros y que contó con la presencia de la reina Sofía y el embajador de la República Popular China en España, Lyu Fan, lo que certifica la importancia de estos nacimientos.

Los nacimientos de pandas en cautividad están organizados hasta el último detalle. Son parte importante de un programa internacional de cría en cautividad destinado a garantizar la supervivencia de la especie. “Los anteriores pandas que nacieron en Madrid, Po y De De, regresaron a China después de pasar el periodo de cría”, cuenta Martínez, quien subraya que ya se ha comenzado a reintroducir en las montañas chinas a algunos ejemplares nacidos en cautividad.

‘Chulina’ emprenderá este mismo viaje cuando deje de tomar la leche de su madre dentro de cuatro años. Mucho antes, a comienzos del próximo verano, se irá ‘Xing Bao’, su hermano mayor. “El momento lo determinarán los responsables del centro de Chengdu”, cuenta la veterinaria madrileña, quien reconoce no saber dónde será enviado. “Seguro que se dedicará a la reprodución, para seguir aumentando el número de ejemplares, pero ignoramos dónde”.

Ajeno a su futuro y a punto de cumplir cuatro años, Xing Bao es un ejemplar subadulto que ya no puede compartir espacio con su padre, pues podrían pelearse. Muy activo, no deja de subir a los árboles, mordisquear a todas horas los ramos de bambú, rascarse la espalda con cualquier tronco como buen oso que es y pegarse una carrera por la pradera con la intención de atrapar a una desprevenida paloma.

El programa de cría en cautividad del panda es uno de los más antiguos puesto en marcha para evitar la desaparición de un animal. Estaba tan en peligro que se convirtió en el emblema del WWF, el Fondo Mundial para la Naturaleza. Fue a mediados del siglo XX, cuando quedaban menos de 800 ejemplares. Todavía hoy, este oso simboliza a las especies y a la naturaleza amenazadas.

La reducción de las áreas de montaña donde viven, por la presión agrícola y la construcción de explotaciones mineras, carreteras, pantanos y otras infraestructuras, unido a los ciclos del bambú, su alimento exclusivo, ligado al calentamiento global, y otras presiones humanas como la caza, fueron causas principales de que el panda pisase las puertas de la extinción. Alguna de ellas, como la fragmentación de sus hábitats, no han desaparecido.

En la actualidad, la población de pandas en libertad supera los dos mil ejemplares. Viven en una red de 67 reservas naturales de las montañas del interior de China. Junto con las leyes de este país dictadas para su protección, se ha conseguido un aumento del 12% de su número en la última década. La Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza, UICN, ha rebajado el grado de amenazada del panda, que ha abandonado la categoría más dramática, la denominada ‘en peligro de extinción’, para considerarse ‘especie vulnerable’.

Aparte de los que viven libres, en diferentes zoos hay 300 pandas. De ellos, 250 están en China, especialmente en el referido centro de Chengdu, mientras que en el resto del mundo viven 50. En Europa hay catorce: tres en Viena y otros tres en Bélgica, dos en Escocia y en Francia y los cuatro de Madrid. Ocasión irrepetible, por tanto, de contemplar a este grupo de ositos de peluche que despiertan nuestra ternura, pero que hace solo cincuenta años estuvimos a punto de hacerles desaparecer.

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