Una de cada cinco mujeres sufre acoso en las redes sociales

Las probabilidades de suicidio de las mujeres acosadas son 3,17 veces más elevadas cuando se da por internet en las redes.

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Aumenta el riesgo de suicidio en las mujeres acosadas en las redes sociales

  • “Hemos bajado la guardia con la violencia de género, las nuevas tecnologías han contribuido a normalizar fenómenos como el acoso o la difamación”, apuntó Pilar Martín, Fiscal de Sala.
  • “Internet está lleno de productos culturales que legitiman la violencia a la mujer y la misoginia”, explicó Ana de Miguel, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos.

La violencia de género no solo continúa siendo un problema de enorme magnitud, sino que ha cobrado una nueva dimensión con la irrupción de Internet y las redes sociales, según las conclusiones de la tribuna ‘Ciberviolencia, ¡di no!’, celebrada por la Asociación Mujeres Avenir.

El traslado de la violencia a la realidad online y las nuevas tecnologías utilizadas mecanismo de control fueron puntos clave en una jornada de reflexión celebrada para exigir el fin de la violencia de género, que moderó María Luisa de Contes, Presidenta de la Asociación y Secretaria General de Renault en España.

Abrió esta tribuna el Embajador de Francia en España, Yves-Saint Geours, que recordó a las 123 mujeres fallecidas en Francia en 2016 y a las 45 asesinadas en España en lo que va de año así como las medidas para luchar contra la violencia de género en el discurso del Presidente Macron (más educación en igualdad, endurecimiento de las penas, etc.)

El embajador de Francia, Yves-Saint Geours, habla en el Foro sobre ciberviolencia

Por otra parte, como reflexión general Lucía Cerón Hernández, Directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, recordó el Pacto de Estado que todos los partidos políticos tendrían que firmar en materia de Igualdad.

El primer análisis lo realizó la jurista María del Pilar Martín Nájera, Fiscal de Sala, delegada coordinadora contra la Violencia sobre la Mujer, que cifró en el 20% las mujeres europeas que sufren o han sufrido violencia física, el 25% violencia sexual y el 43% violencia psicológica o de control.

Según la fiscal, este problema no debe de ser tratado como un fenómeno doméstico, sino como un delito público. “Hemos bajado la guardia con la violencia de género. Una gran cantidad de procesos no llegan a condena porque la ley permite a la víctima no ir a declarar, perdiendo así la validez de sus acusaciones previas. También hemos fallado con los menores y con los jóvenes: las nuevas tecnologías han hecho que se pierda el valor de la privacidad e intimidad y que se tienda a normalizar la violencia, el acoso o la difamación”, explicó.

Asimismo señaló la necesidad de “volver a educar, en casa, en el colegio y desde los medios de comunicación y desmitificar ciertas creencias como la de las denuncias falsas”.

Para Ana de Miguel, conocida feminista y profesora Titular de Filosofía de la Universidad Rey Juan Carlos, la problemática radica en que actualmente “la misoginia sigue aprendiéndose como práctica cotidiana”. “Si en algo hemos mejorado es en que ahora la violencia de género es condenada socialmente, puesto que hace veinte años aún era tema de broma, chistes y chascarrillos”, explicó.

“Otra cosa es que sepamos cómo afrontarlo”. Ana de Miguel contó cómo la violencia sigue presente en los contenidos de las redes. “Internet está lleno de productos culturales que legitiman la violencia a la mujer y la misoginia”, expuso la filósofa. “Los jóvenes aprenden una doble verdad: la cultura de la igualdad por un lado, pero también aprenden una cultura de la violencia y la sumisión asociada al placer y a la pornografía”, concluyó.

“Creemos que vivimos en una sociedad igualitaria, pero aún es muy jerárquica”, aseguró Amelia Valcárcel Bernaldo, Catedrática de Filosofía moral y Política de la UNED y miembro del Consejo de Estado, que explicó cómo la ciberviolencia es un reflejo de la enorme violencia cotidiana que, lejos de estar cerca de solventarse, es tan grande que “no podríamos erradicar ni una generación ni en dos”.

Para la catedrática, podría empezar a afrontarse esta realidad si “Europa hace un mapa común unificado, unas cifras intereuropeas”, puesto que cada país cataloga violencia de género de una manera diferente y los números no son equiparables. “Solo de esta forma podremos saber a qué nos estamos enfrentando”, concluyó.

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