Un encierro en la iglesia de Nuestra Señora de Belén por la renta básica

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Juanjo, vecino de Fuenlabrada, a las puertas de la Iglesia Nuestra Señora de Belén | FN

“Lo que no se pelea, no se consigue”, esas dos frases fueron las palabras de ánimo que alentó una vecina fuenlabreña al paso por la mesa informativa plantada a las puertas de la iglesia de Nuestra Señora de Belén (calle Zamora). A través de un encierro, con el permiso y la colaboración del párroco, vecinos de Fuenlabrada del colectivo Renta Básica de Fuenlabrada, con Juanjo Huertas a la cabeza, reclaman una Renta Básica Incondicional (RBI) para plantar batalla a la pobreza.

Juanjo, portavoz del colectivo, en la mesa informativa en la iglesia de Nuestra Señora de Belén | FN
Juanjo, portavoz del colectivo, en la mesa informativa en la iglesia de Nuestra Señora de Belén | FN

Desde el 24 de octubre, este grupo de fuenlabreños ha recibido una “excelente reacción que no esperaban”, como ha confesado el propio Juanjo. La difusión es el objetivo planteado en esta acción: que Fuenlabrada conozca que es la RBI, algo que con el reparto de unas octavillas y con las 220 firmas que llevan desde el día 26 se está logrando. “La gente se acerca, quieren conocer más”.

El colectivo ha recogido 220 firmas en tres días

Una RBI que creen necesaria para intentar paliar la amenaza de la exclusión social que sufren 13 millones de ciudadanos a lo largo y ancho del territorio nacional. Una renta que, en opinión de Juanjo, no sería incompatible con el empleo, como sucede con ciertas ayudas sociales; algo que además “fomentaría a la economía y que de forma indirecta revertiría al Estado en forma de impuestos y consumo”. Esta renta, según la idea del colectivo, sustituiría a todos los subsidios, adquiriendo aun así la que mayor capital ofrezca.

La cifra estaría en los 25 mil millones de euros. Una RBI que debería recibir todo ciudadanos (los que generen mayor riqueza también) para así evitar ciudadanos de primera y de segunda: “Tiene que recibirla todo el mundo así se convierte en un derecho ciudadano, como la sanidad”, afirma Juanjo.

“Tiene que recibirla todo el mundo así se convierte en un derecho ciudadano, como la sanidad”

En cuanto al mundo político, Juanjo no ha evitado la crítica: “Los políticos sólo defienden las condicionadas, esas rentas no permiten salir de la pobreza”. Los sindicatos tampoco se escapan del reproche: “Ellos también ayudan a institucionalizar a la pobreza”.

Pancarta colocada a las puertas de la iglesia de Nuestra Señora de Belén | FN
Pancarta colocada a las puertas de la iglesia de Nuestra Señora de Belén | FN

Aunque no se conocen los datos de parados en Fuenlabrada y los que están en riesgo de pobreza, Juanjo ha confesado que son varios los vecinos que se han acercado a la iglesia para contar su historia. Es el caso de un matrimonio joven con una niña que viven separados y empadronados en distintos sitios para poder recibir ayudas sociales: si vivían juntos, ésta desaparecería. O la historia de una madre y su hija de 40 años que tenían que salir adelante con la pensión, algo insuficiente y que ha provocado una depresión en la hija.

La difusión a través de la política, punto clave

Y para evitar estos casos, el colectivo cree que el primer paso a seguir comienza este jueves: en el pleno, Ganar Fuenlabrada llevará a debate esta renta. Si consiguen el músculo del Ayuntamiento de Fuenlabrada, la difusión podrá ser mayor y la presión a la Comunidad de Madrid sería más intensa. Porque, según reclama Juanjo, Madrid debería cumplir, como mínimo, los plazos de entrega de la Renta Mínima de Inserción que actualmente se sitúa “por debajo del umbral de la pobreza (680 euros)”, en los 380 euros si no se tiene hijos. A partir de ahí, generar un debate tanto social como político donde se pongan las cartas sobre la mesa.

IMG-20150929-WA0039Por eso, concienciar es la principal meta marcada con esta acción. El ir por los barrios para dar a conocer la necesidad de la RBI: “Hoy es esto, el mes que viene a lo mejor vamos a otro barrio a informar. Nuestra idea es difundir la idea a todos los vecinos”. La última encrucijada de Juanjo fue una huelga de hambre a las puertas del Ayuntamiento de Fuenlabrada, donde se consiguió más de 800 firmas, pero su lucha no desiste. Mientras tanto, el encierro es otro punto de partida para alcanzar un “derecho ciudadano”.

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