“Reflexiones de Juan de Portoplano”

Reflexiones de Juan de Portoplano
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Igual que con fórmulas y ecuaciones intentamos sintetizar y explicar el mundo, aspectos de él, eso son los diferentes saberes científicos, de un modo similar, intentamos con palabras crear círculos de definiciones-expresiones-enunciados-juicios que nos expliquen algo del mundo-realidad, de dentro y de fuera. Somos de alguna manera definiciones, que sabemos no dicen todo lo que somos, pero que algo dicen de lo que deseamos o creemos ser.

1. Había días que el de Portoplano se sentía triste, quizás porque no llegaba a entender y comprender la realidad, quizás, porque no se entendía y comprendía a si mismo, quizás, porque no era capaz de asimilar su pasado, quizás porque no asimilaba su presente, de temer el futuro. Intentaba en frases concentrar el sentido verdadero de lo real, y si es posible bondadoso. Llegó a uno de sus bares típicos y empezó a sorber su brebaje que el camarero le servía sin preguntarle, después de tantos y tantos lustros de reiteradas e idénticas pautas:

– En el fondo soy un mar de preguntas, ¿por qué me siento tan triste en estos momentos, de dónde surge esa tristeza tan esencial…? Sentimiento-pregunta que todo ser humano arrastra durante su existencia, al menos algunas docenas de veces, porque si fuesen más, nadie podría soportar el peso de la gravedad.

– ¿Dónde me lleva este acto, dónde este deseo, dónde esta pulsión, dónde este pensamiento, dónde esta emoción…?

– Dicen que están mapeando el cerebro-psique-mente, es decir, la materia gris del ser humano, sus relaciones-funciones-finalidades, ¿la gran cuestión es si alguna vez se sabe y conoce como funciona el cerebro, qué podrá hacerse con ese conocimiento, bueno y regular y malo…?

– ¿Todo el existir es existir? ¿Pero qué parte de dentro y qué parte de fuera?

– La vida es tan compleja y tan simple al mismo tiempo, cada uno tiene sus objetivos particulares, y todos tenemos los mismos o similares objetivos.

– Toda la vida no las pasamos intentando encontrar el equilibrio entre lo interior y lo exterior, sin saber muy bien, lo que es interior y lo que es exterior…

– Cómo armonizar los deseos con las emociones y a su vez con los pensamientos y con los actos y con la cultura y con la sociedad y con la Naturaleza y con el Ser Supremo.

– Vivir en un mundo y en un momento sabiendo o creyendo saber, que apenas conocemos la realidad, mi especie apenas conoce lo suficiente, y yo, como individuo conozco una parte de ese total conocimiento.

– Hay días que uno se siente triste, y como un enorme fardo hay que arrastrar ese peso, un peso que sientes que te atornilla en la tierra, y que no te deja respirar, ni andar, pero tienes que continuar caminando y respirando. Eso es el existir de nuestra especie racional.

– Tantos cambios se darán en el futuro próximo, tantos cambios, que no somos capaces de percibir todos los cambios posibles…

– En una edad joven, uno, no sabe qué camino escoger en el enorme horizonte posible, llega uno a una edad, ya mayor, al volver de la esquina, rozando la tercera edad, y mira hacia atrás, y sienten, unos seres humanos que han triunfado en casi todo, otros, que han fracasado en casi todo. Como sosegar el cuerpo-carne-mente-psique-alma de unos y de otros.

– Es triste, pensar y sentir, que quizás uno haya derrochado sus recursos, su herencia biológica o de salud o económica o intelectual o cultural o afectiva o sus posibilidades o su talento… Cada uno, siente, que ha tenido éxito en algunas cosas y siente que ha fracasado en otras.

– La vida con todo lo que acontece y todos los que la habitan, los del pasado y del futuro, es superior a uno mismo.

– Podemos imaginar tantos futuros posibles, pero ninguno será el que sucederá, porque siempre en algo se acertará, mucho será nuevo e innovador para nuestras mentes, cosas que no podemos imaginar…

– Siempre está el problema qué hacer y qué decir, cuánto hacer y cuánto decir de lo que se debe decir y de lo que se debe hacer…

– No distingo demasiadas veces, lo que es un concepto demostrado, del que solo es una creencia u opinión, ésta última puede ser de muchos o de millones, pero no deja de ser eso opinión o creencia no totalmente demostrada.

– De continuar así, los humanes irán al sacrificio de la muerte, por sistemas ideológicos e ideologías que al final, son solo sistemas de creencias y de opiniones. Hasta ahora eso es lo que hacen los seres humanos.

– Por evitar un temor del futuro, caes en un temor del presente.

– Te miras al espejo y te dices, eras y has sido esencialmente una persona de buena voluntad, por qué has sido ninguneado por unos y por otros, menospreciado por tanto, por qué siempre has estado con tanto silencio y soledad.

– Tuviste un sueño buscar enunciados más verdaderos y más bondadosos, y por consecuencia más útiles. Hubieses deseado beber agua solo de un pesebre o solo de una fuente pero no ha sido así, has bebido de muchos manantiales y, por eso mismo, nadie te ha considerado de los suyos.

– Hay días que te has preguntado, cuál era tu talento, cual era tu vocación, para qué Dios te ha creado-criado, para qué Dios, exista o no exista, te ha fundado en este mundo…

– Tantos han acumulado riqueza o posición social o poder económico o político, se han elevado de sus posiciones anteriores, y tú sientes, que estás solo frente a la escalera que va a la luna. O que no has ascendido o incluso que has descendido. Aquellos que te despreciaban de joven porque estabas en unos escalones superior a ellos, según ellos sentían, ahora ellos, están por encima de ti, antes, no les caías bien por ello, ahora no te aprecian, porque están por encima de ti. En definitiva, no quieren recordar lo que ellos eran o han sido, lo que ahora son y lo que tú eres.

– Quizás, la sabiduría y la paz consista en vivir con sosiego y tranquilidad lo que somos y lo que estamos, siempre que sea legal y moral.

2. El de Portoplano se fue alejando de la mesa y la silla, dejó las monedas en el plato, dijo adiós, y hundiéndose en sus pensamientos se fue arrinconando entre el tiempo y el espacio. Otro día se estaba nublando, y una conciencia-consciencia iba siendo consciente que se iba apagando, aunque ese proceso tardase cien días o mil días o diez mil días todavía, pero ya sentía el principio de su pequeño final.

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