Qué hacer cuando se sufre de ciática

Diferentes tratamientos para combatir la ciática

Quienes padecen de ciática, a buen seguro, saben de qué tipo de patología se trata y qué produce. Lo que ocurre con la ciática es que el nervio ciático se ha visto afectado por un problema compresivo, de irritación o de inflamación. Así, lo que se sufre es un dolor intenso que, por norma general, recorre la parte trasera de la pierna hasta llegar al pie.

Este nervio es tan importante porque parte de la cuarta vértebra lumbar hasta llegar a la pierna, con lo que controla los músculos que se encuentran en la parte posterior de la rodilla. Además de esto, el nervio ciático, se encarga de proporcionar sensibilidad a la parte inferior de la pierna, el muslo y la planta del pie. Sabiendo todo esto se puede deducir que quienes tienen ciática, efectivamente, pueden ver limitada su movilidad.

De no tratarse a tiempo la ciática puede derivar en un dolor crónico que afecte a las actividades más cotidianas. Y, aunque existen una serie de medicamentos que se pueden recetar, hay otras medidas que conviene tener en cuenta y que también resultan ser de lo más efectivas para tratar esta dolencia.

Cómo tratar la ciática

En algunos casos más extremos en los que la ciática proviene de una hernia discal o ya se han visto afectadas las funciones urinarias y del intestino, hará falta operar. De no ser el caso, hay unas cuantas alternativas.

  1. Terapia de Andulación. Se trata de un tratamiento, con certificado médico, que emplea la última tecnología para combinar el calor de los infrarrojos con vibraciones específicas. Con esto, se consigue que el paciente, que sólo ha de estar tumbado, note alivio al tiempo que se disminuyen los síntomas de la ciática al estimular la circulación. En la web de HHP Spain se puede encontrar más información al respecto y cómo obtener el tratamiento.
  2. Medicamentos. En función de qué haya causado la ciática pueden ser muy efectivos, sobretodo en el corto plazo. Lo más común es que se empleen antiinflamatorios o anestésicos locales, como podría ser el caso de la cortisona.
  3. Calor. La zona afectada con ciática suele experimentar alivio si se le aplica calor, por lo que una misma bolsa de agua caliente o similar suele ser muy recomendable.
  4. Fisioterapia. Determinados masajes, ejecutados por profesionales, pueden aliviar la ciática e, incluso, conseguir prevenirla.

Cómo se produce la ciática

Para tratar de prevenir la ciática (en la medida de lo posible) hay que saber cómo se produce ésta en la mayoría de los casos. Como decíamos, ocurre cuando el nervio ciático se ve afectado por una lesión, inflamación o presión. Y esto suele derivar de:

  • Una mala postura que se repite a lo largo del tiempo, de forma sistemática. Por ejemplo, en algo tan sencillo como en la manera en la que se coge peso.
  • Hernia discal. Con el mismo paso del tiempo, los discos se suelen ir viendo debilitados por lo que los médicos llaman microtraumatismos repetidos.
  • Estenosis del canal lumbar. Se relaciona al mismo envejecimiento y lo que viene a ocurrir es un estrechamiento del canal vertebral.
  • Espondilolistesis ístmica. Ocurre cuando una vértebra acaba por deslizarse sobre otra como resultado de una pequeña fractura. El hecho de que haya menos espacio entre las vértebras y la misma fractura puede derivar en un pinzamiento del nervio y, de ahí, a la ciática.
  • Sacroileítis. Que son las afecciones que afectan al hueso sacro. Lo más común es que se acabe por irritar el nervio L5 y que la sensación sea muy similar a la que se tiene con la ciática o que acabe por derivar en ella. En este caso, se notará principalmente en la pierna y el nervio se verá muy irritado.
  • Otros. La ciática puede aparecer como consecuencia de un tumor, por una inflamación en las raíces nerviosas y también puede estar presente en aquellas personas que tengan Lyme (una enfermedad que trasmiten algunas garrapatas y que llega a afectar a diferentes órganos, causando dolores agudos, parálisis y hasta la muerte)

Cómo detectar la ciática

Lo más habitual es que quienes tengan ciática presenten siempre los mismos síntomas y es por este motivo por el que hay que estar atentos a determinados factores.

  • Dolor en una de las piernas. Suele ser punzante e ir acompañado de dolor también en la espalda.
  • Dolor en la nalga. Hay que estar atentos a esto porque suele indicar que se padece de ciática. Lo que ocurre es que el foco del dolor se ha centrado en ese punto. De hecho, es habitual que esté presente en una pierna y no en la dos, aunque es posible. De no tratarse, puede empeorar y llegar a más partes la dolencia.
  • Dolor al estar sentado o de pie. Se suele notar una cierta mejora cuando se está en movimiento, pero suele volver al pararse, a no ser que se esté recostado.
  • Entumecimiento. Las áreas que están doloridas pueden experimentar hormigueo y entumecimiento. El mismo estrés físico suele intensificar estas sensaciones y llevar al dolor.

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