Pudiera ser que llegue un día en el que en España no haga falta UPyD

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Ante las cámaras de numerosas cadenas televisivas, en noviembre de 2009, súbditas todas ellas en mayor o menor medida de los “Señores del Bipartidismo”, Rosa Díez, Portavoz de Unión Progreso y Democracia, arengó a los delegados, voluntarios e invitados a la clausura del Primer Congreso de UPyD de este modo:

Francisco Conesa, portavoz UPyD en Fuenlabrada
Francisco Conesa, portavoz UPyD en Fuenlabrada

“Bien pudiera ser que llegue un día en el que en España no haga falta que exista un partido inequívocamente nacional, progresista, transversal, un partido laico que defienda la separación de poderes, que levante la bandera por la libertad y la igualdad de todos los españoles”.

“Bien pudiera ser que llegara ese día. ¡Pero hoy no es ese día! Hoy este partido hace falta y por eso seguimos aquí. Porque hoy no ha llegado ese día. Hoy hace falta este partido que levanta esta bandera, la bandera de la justicia, de la igualdad, de la libertad, de la solidaridad, de la cohesión, la bandera de la defensa de la unidad española como un instrumento para garantizar la igualdad de todos los españoles, al margen de la parte de España en la que vivan, al margen de la opción política que defiendan, por encima de todo, la igualdad de todos los españoles ante la Ley. ¡Hoy no ha llegado el día en que este partido no sea necesario! ¡Por eso estamos aquí!”

Hoy, tras otro Congreso Nacional y casi cinco años después, aquel discurso sigue vigente, más aún si cabe. No está siendo tan fácil derribar a los “Señores del Bipartidismo”. Vemos cómo se desgastan y se tambalean, y como día a día parecen estar a punto de caer. Pero vemos también cómo se apoyan el uno en el otro, hombro con hombro, fatigados gigantes con pies de barro que buscan a toda costa tenerse en pie, sin importarles lo que puedan arrastrar con ellos en su inevitable caída, el desolado páramo que puedan dejar a su paso.

Ya no es pues el momento de ser condescendientes con ellos. Han tenido mil oportunidades de enmendarse y han desaprovechado todas y cada una de ellas. Insisten en cometer los mismos errores y los mismos abusos que llevan cometiendo más de treinta años, con el agravante de que juegan a hacernos creer que les están poniendo remedio, como si no nos hubiéramos dado cuenta sobradamente de la farsa.

Ya no es la hora de seguir dándoles ideas de regeneración, de transparencia, de buenas prácticas políticas, para que nos las malcopien, deformen y perviertan, ninguneándonos en el proceso.

Ya no es el día de seguir dándoles la oportunidad de enmendarse, de permitirles que nos sigan tomando el pelo, de que se crean que entendemos la política igual que ellos, como un medio de vida para espabilados y pícaros sin más oficio ni beneficio o para adictos al poder y a la ostentación; de que nos engañen pretendiendo competir en el juego democrático cuando ellos mismos no practican la democracia en su seno, y, si no les queda más remedio que aplicarla, se las apañan para desvirtuarla con toda clase de artimañas, de modo que los resultados sean aquellos que desea la dirección de esos partidos, una dirección desvinculada del mundo real cuyo único interés es el de su propia pervivencia.

Contra esas mañas de viejos partidos, que no creen en la democracia que permite su existencia, que consideran la separación de poderes un estorbo, y que tratan a sus afiliados como a ganado o a mano de obra útil, se ha de rebelar con toda claridad nuestro partido, ya no pequeño sino mediano, y con vocación de grande; un partido fuerte y resistente, que se crece en la adversidad, y capaz, de adentrarse en las mismísimos dominios de los “Señores del Bipartidismo” para destruir en sus narices el tinglado que han montado y que es fuente y expresión de su poder, y que es la apropiación de lo público, de aquellas instituciones, organismos y poderes que han de servir a los ciudadanos, en su propio beneficio y en el de la red clientelar que mantienen y les mantiene. De esa apropiación, de ese latrocinio, provienen la mayor parte de los males sin cuento que nos acechan, y que parecen no tener fin.

Llegará el día en que seremos capaces de devolver a los ciudadanos aquello que nunca debió dejar de pertenecerles; en que destaparemos la gran farsa de los dos partidos políticos que, fingiendo estar enfrentados y representar a dos Españas distintas, tan sólo representan a una y la misma, la de los aprovechados, truhanes y caraduras que se apropian de lo ajeno y lo esquilman y exprimen hasta que sólo quedan los restos; en que enterraremos definitivamente esa patraña interesada de las dos Españas, y ya no tendremos que considerarnos representantes de la tercera, pues ya no habrá ni primera ni segunda.

Y llegará el día en que los ciudadanos españoles decidamos ejercer como ambas cosas y dejemos atrás una historia de rencores y divisiones absurdas, de abusos de los más poderosos y de sumisión de los menos, de egoísmos tribales y de falta de visión de futuro. Y para que ese día llegue lo primero y fundamental es convencernos a nosotros mismos de que hoy puede ser ese día. De que hoy SÍ es ese día.

Francisco Conesa, Portavoz UPyD en Fuenlabrada

Texto original: Álex Roa.

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