“Moraleja de Enmedio es una pequeña Grecia”

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Valle Luna, alcaldesa de Moraleja de Enmedio (Madrid) | Fn Noticias

3.713,2 kilómetros es la distancia que existe entre Moraleja de Enmedio y Atenas. Más de 35 horas de coche. Pero la distancia entre este municipio madrileño, vecina de Fuenlabrada, y la capital helena se reduce cuando hablamos de gestión política. “Moraleja de Enmedio es una pequeña Grecia”, palabra de Valle Luna, alcaldesa del pueblo. No es el mejor eslogán para tu localidad, pero nada resume mejor lo que sucede en él. Presunto falseamiento de cuentas, duplicidad de facturas, una deuda de más de 30 millones con un presupuesto anual de cinco, esa es la situación que se ha encontrado la socialista cuando el pasado 24 de mayo cogió el bastón de mando. Grecia también sufrió lo mismo y hoy siguen pagando ese recorrido.

El que fuera alcalde de Moraleja de Enmedio durante los últimos 16 años, Carlos Alberto Estrada (PP), hoy está imputado por presunta corrupción, y su nombre mejor ni mencionarlo por el despacho de la alcaldía. Mientras tanto, Valle Luna explica a Fuenlabrada Noticias la situación actual del Consistorio y la que recogió cuando le cedieron las llaves de éste. “A donde voy soy la ganadora de todo, la que más deuda tiene…”; “Somos morosos y a un moroso no le quiere prestar nadie”, dos frases que resumen el tambaleo de las cuentas.

Preguntada por si es una “alcaldesa coraje”, Valle Luna no quiere medallas; su equipo de gobierno ha conseguido “frenar la deuda”, pero “aún hay mucho trabajo por hacer”, tanto de gestión como en materia didáctica con los vecinos del pueblo. Las ganas por sacar adelante al municipio no faltan. La regidora reclama que la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Hacienda atienda los problemas que sufre Moraleja de Enmedio, y sospecha que el color político puede influir a la hora de ser los primeros o los últimos de la lista de espera. Acogerse al plan de emergencia es una de las salidas, pero el gobierno regional ignora profundamente al municipio, como ha explicado la política, en el caso, por ejemplo, de las subvenciones: “Tenemos que gritar mucho porque somos muy pequeños, pero lo seguiremos haciendo”, defiende Valle Luna.

Con 3.500 facturas esperando a ser pagadas y proveedores llamando a la puerta, la gestión anterior ha destrozado al pueblo. Desde no tener dinero para pagar la luz del colegio público hasta que los actuales concejales están pagando de sus bolsillos los desayunos de la escuela infantil. Dos casos por los que han tenido que pasar el nuevo equipo de trabajo. La situación es límite y sólo hace falta escuchar a la propia Valle Luna para conocer más de lo que sucede dentro del Ayuntamiento. La imaginación y el buen hacer son piezas cruciales en la legislatura de la alcaldesa donde los próximos cuatro años son todo un ejercicio de supervivencia.

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