Madrid apuesta por el agua potable sobre la nueva “agua cruda”

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En Madrid se van a instalar 280 nuevas fuentes de agua potable | EP
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La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha autorizado este pasado jueves 18 de enero la instalación y posterior mantenimiento de 284 fuentes de agua potable más.

Así lo dijo la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Maestre, en una rueda de prensa el mismo día. La tercera parte de estas será instalado en el distrito Centro a propuesta del grupo Ecologistas en Acción, que alegan su utilidad para reducir el consumo de envases y plásticos.

En plena ebullición del fenómeno del “agua cruda”, esta operación se presenta como una ventaja para el Medio Ambiente, pero no es solo eso. La posibilidad de muchos madrileños y turistas de beber un agua de buena calidad es una situación a celebrar. Para muchos españoles que no conocen la situación en Madrid, aquí se tiene un calidad envidiable en el agua para consumo humano. Y ampliar eso a nivel público es, además, muy saludable para todo el que necesite refrescarse.

Dos tipos de agua: la buena y la mala

El chef televisivo Pepe Rodríguez decía hace poco que había dos tipos de comida, la buena y la mala. Con la bebida pasa lo mismo, y nos podemos encontrar un agua sana y bien tratada o un agua que los magufos dirían es mucho más sana. Eso está sucediendo con el “agua cruda”, un invento impulsado por las mentes de Silicon Valley, que han puesto de moda la ingesta de aguas sin filtrar ni tratar químicamente. De hecho, se ha empezado a comercializar en botellas que se venden como cualquier otra, pero con una mercadotecnia que la dibuja “más pura, agua viva”.

Lejos de ser sana, esta tendencia está continuamente cuestionada por los expertos en salud, que aconsejan no dar un paso atrás y seguir manteniendo la potabilización del agua como uno de los grandes progresos sociales. Los laboratorios de análisis de agua están continuamente realizando experimentos y tratamientos, y las alarmas saltan al pensar que la gente entrará en esta moda.

El principal argumento que usan los defensores del agua cruda es la eliminación de sustancias químicas como el cloro, pero eso ignora que una cantidad bien controlada puede crear protección contra muchas enfermedades. Además, esa medida es muy fácil de comprobar con cualquier empresa encargada de análisis de agua. Por el contrario, esa “agua pura” tiene un gran riesgo de ser contaminante para el individuo, y es que su cero tratamiento es el hogar perfecto de los parásitos y bacterias menos sospechados.

Cuando uno sabe la realidad, las modas no pueden pesar más que esta. Por tanto, sepan lo que beben, disfruten de las nuevas fuentes públicas si son de Madrid, pero sea como sea, no salgan de casa sin una botella de agua. Eso sí, por favor y por el bien de su sistema gastrointestinal, que sea agua… de la buena.

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