El Madrid más vergonzoso casi tira la Champions

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Huntelaar fue una pesadilla que la defensa del Madrid ayudó a amplificar | Getty Images
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El Real Madrid perdió 3-4 ante el Schalke en su partido más horrible en mucho tiempo. Sin defensa, sin control y con casi todos los jugadores en una versión lamentable agravó su crisis pese al pase. Cristiano salvó la vida con dos goles de cabeza, y Benzema puso el tercero. Casillas se tragó tres de los cuatro tantos alemanes, que terminaron provocando el pánico.

11/03/2015 | Sergio Martínez | Fn

Pónganse en esta situación: son aficionados del Real Madrid, y fueron ayer al Bernabéu con la tranquilidad de saber que están prácticamente clasificados para cuartos de final, y la esperanza de que el Schalke pagara los platos rotos del mal momento blanco. Sin embargo, hora y media después todos ustedes están medicándose con antidepresivos y pidiendo la hora porque a su equipo le pueden eliminar de la forma más vergonzosa.

¿Qué es lo que esos aficionados han visto a lo largo de noventa minutos? Que pueden dar gracias de que enfrente no estuviera un rival de nivel, porque la goleada hubiera sido escandalosa. Viendo que la eliminatoria estaba casi resuelta, Ancelotti apostó por dar descanso a sus laterales y puso a Coentrao y Arbeloa. Además, Lucas Silva salió del once y entró Khedira. El italiano es otro de los que no se esperaban la hecatombe que iba a suceder.

Bastaron veinticinco minutos para diagnosticar que el Madrid era un desastre por todas partes. Cinco ocasiones muy claras para el Schalke, que se veía muy cómodo y con muchas facilidades en el campo contrario. Se vio favorecido por el catastrófico orden defensivo de los blancos, donde Arbeloa y Coentrao dejaban la puerta abierta en las bandas y todos los demás defendían sin marcar, dejando unos espacios sorprendentes que los alemanes no supieron aprovechar. Ese fue el milagro: no encajar dos o tres goles antes.

El Schalke aprovechó uno de los regalos para abrir el marcador. El fallo es múltiple, pero hay dos que destacan por ser muy llamativos: el de Arbeloa, que dejó a Fuchs solo en su banda yéndose al centro para vaya usted a saber qué, y el de Casillas, el ángel de la muerte blanco, que se metió el disparo del jugador directamente dentro. Manitas blandas que serían el primer error, pero no el último.

La única luz, el único vestigio de lo que es el Madrid era Cristiano Ronaldo. El único sobre el campo que tenía la actitud y el acierto necesarios; el que intentó tirar del carro en todo momento y hacer reaccionar al resto. Marcó de córner para poner el empate, pero poco después Casillas dejó un rechace en la frontal y Huntelaar no falló. Aún así, Ronaldo volvió a anotar tras un centro perfecto de Coentrao.

La bronca al descanso ya era monumental. El equipo ni iba ni parecía tener solución, pero por lo menos Cristiano estaba de vuelta. Quien no estuvo, ni de ida de vuelta, fue Gareth Bale. no se sabe qué ha pasado con el galés, pero ahora ni siquiera se puede valorar si es individualista o no porque pierde cada balón que toca. Algo parecido pasa con Benzema, aunque este por lo menos marcó el tercero.

Pasó otra cosa buena, un bien escaso en este Madrid de pega. En el minuto 58 volvió a entrar en el terreno de juego Luka Modric, el hijo pródigo al que se esperaba como agua de mayo. Tras cuatro meses fuera, el croata demostró que es imprescindible. Con él, los blancos recuperaron control y toque, y encima Isco se entonó en el toque (no en la carrera, donde destaca lo indecible).

Aún así, todo seguía yendo mal cuando el Schalke tenía la pelota. En otra incorporación a la frontal madridista, los alemanes consiguieron otro gol en el que Casillas tiene mucho ver. Tiró Sané desde muy lejos, una vez que le dejaron espacio y tiempo para pensar, y el disparo le pasó a Casillas por encima sin que hiciera nada por evitarlo. Pudo saltar, pero no lo hizo. Pudo levantar al menos los brazos, pero no lo hizo. En su cabeza, sólo entró la posibilidad de que el disparo iba a ser por bajo. Se lo comió por alto.

Otra vez empate a tres, y en la recta final todo fue a peor pese a que Ancelotti cambió a los dos laterales. Dos jugadores ataca, tres defienden. A priori, era una situación controlada y fácil de atajar. Pero en este Madrid nada es controlado ni fácil. Huntelaar inició un sprint con el que se coló entre Nacho y Pepe, sacó varios metros y lanzó un derechazo ante el que Casillas realmente no pudo hacer nada. Quedaban diez minutos y el riesgo de caer eliminados encajando el quinto era tan real como espeluznante.

No ocurrió, ya sea por fortuna, porque Iker recordó cómo se atajan los balones o por fallo del Schalke. Pero la tormenta ya se había desatado. Los pitos que habían ido dirigidos a Bale y Casillas durante el partido se extendieron a todos al final. El Real Madrid está en cuartos de final pidiendo la hora, pese a que ganó 0-2 en la ida. Y la semana que viene toca ir a ver al Barça. El madridismo tiembla…


FICHA TÉCNICA

ÁRBITRO: Damir Skomina

GOLES: 0-1 Fuchs, min.19; 1-1 Cristiano, min.24; 1-2 Huntelaar, min.39; 2-2 Cristiano, min.44; 3-2 Benzema, min.52; 3-3 Sané, min.57; 3-4 Huntelaar, min.84

ONCE DEL REAL MADRID: Casillas, Arbeloa (Nacho 83′), Pepe, Varane, Coentrao (Marcelo 58′), Kroos, Isco, Khedira (Modric 58′), Cristiano, Bale, Benzema

ONCE DEL SCHALKE 04: Wellenreuther, Höwedes, Matip, Nastasic, Höger (Goretzka 57′), Neustädter, Meyer, Barnetta (Uchida 81′), Fuchs, Huntelaar, Choupo-Moting (Sané 28′)

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