El fútbol no necesita a los tramposos

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Ángel Vizcay, exgerente de Osasuna | J.C. Cordovilla

18/03/2015 | Víctor Yeray Huéscar | Fn

Una oleada de nuevos casos de corrupción azota el fútbol estos días. Y es que a los casi 20 imputados por el juez Fermín Otamendi y el Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona en el “caso Osasuna” se suma ahora también un posible amaño en un Getafe-Zaragoza en 2012.

El “caso Osasuna” no solo ha destapado posibles amaños de partidos por el club de Pamplona en partidos frente a Español y Betis la temporada pasada, sino primas a terceros y amaños en temporadas anteriores, lo que hace que la bola se haga cada vez más y más grande.

Unas nuevas declaraciones de Tebas en las que acusa al Getafe y al Zaragoza de pactar el resultado de un partido en 2012 salen a la palestra cuando más agitadas están las aguas. Tebas se basa en unas confesiones del propio Ángel Torres, presidente del Getafe, en las que sospechaba de un amaño pactado por algunos jugadores. Además hablaba de la rescisión del contrato del exjugador azulón Casquero (actual segundo entrenador del equipo madrileño) y de la casual marcha del venezolano Miku al Celtic de Glasgow tras aquel partido.

Cada final de temporada aparecen siempre los rumores de los famosos “maletines”, casi siempre relacionados a los equipos que buscan la permanencia en la categoría. Nadie ajeno al fútbol de primer nivel sabe hasta qué punto estos rumores son o no verdad. Sin embargo, ahora estos rumores suenan con más fuerza que nunca. Lo peor es que no solo salpican a directivos, sino también a los propios jugadores y al fútbol como deporte.

Las competiciones que mueven tanto dinero, sean del deporte que sean, siempre son más susceptibles de este tipo de tratos y transacciones ajenas al deporte. Y es que al final el deporte acaba siendo un negocio más, del que se obtiene bastante lucro además, en el cual cada uno defiende sus intereses.

Lo que no se puede permitir es que por el hecho de que el fútbol también sea un negocio se permitan las trampas que adulteren la competición. El fútbol, como cualquier deporte, nos habla del sacrificio y el esfuerzo por la satisfacción de una victoria sobre el otro y no debemos dejar que unos pocos, defiendan los colores y el escudo que defiendan y tengan el dinero que tengan traten de cargarse los valores del deporte. Fuera los tramposos del fútbol.

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