De qué hablamos cuando hablamos de Europa (I)

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Francisco Conesa, portavoz UPyD en Fuenlabrada
Francisco Conesa, portavoz UPyD en Fuenlabrada

Cuando hablamos de Europa hablamos de mucho más que de un continente: de unas instituciones políticas en funcionamiento, de un proyecto por desarrollar, de una idea y de unos valores. Todo lo que Europa ha llegado a ser lo ha logrado contra el nacionalismo. Y el nacionalismo -ya sea de los países o de las regiones- es el principal obstáculo por superar para que Europa cumpla con su destino: convertirse en una unión política ejemplarmente democrática que garantice la libertad y la igualdad de sus ciudadanos y que sirva de guía a todos los países del mundo que tratan de dejar atrás la pobreza o la tiranía.

Regenerar Europa

Regenerar la democracia, en España y en Europa, es lograr que las insituciones cumplan con su papel. Desde Bruselas, esto significa fortalecer las instituciones comunes frente a las de los Estados: el Parlamento y la Comisión Europea deben ver reforzadas sus competencias. Esto implica avanzar en la unidad política, como única forma de garantizar la libertad, la legalidad, la transparencia, el control democrático y la rendición de cuentas.

Más democracia. En el Parlamento Europeo se reúnen los legítimos representantes de los ciudadanos europeos. Debería, por tanto, ser el centro de la política europea. Para ello necesita tener plena capacidad legislativa y de control sobre las decisiones de la Comisión. Ésta, por su parte, debe actuar como verdadero Gobierno europeo que defienda los intereses comunes de las personas frente a los intereses particulares de los diferentes gobiernos.

Menos egoísmo nacionalista. En cambio, el Consejo Europeo, la mayor rémora de la Unión, debería desaparecer o ver muy menguado su papel. Sería el Consejo de la UE (que reúne a los ministros de los distintos ramos) el que se convertiría en una especie de “segunda cámara territorial” con competencias claras. De este modo, Europa tendría unas instituciones comunes que serían los cimientos de una Unión Europea Federal.

Los ciudadanos mandan. El Parlamento Europeo debe ejercer un mayor control democrático sobre el resto de instituciones, que deben ser más transparentes, eficientes y responsables ante los ciudadanos. Es vital la participación de los ciudadanos en el progreso de la Unión, ensanchando los cauces para que puedan plantear y defender sus iniciativas.

Francisco Conesa | Portavoz UPyD en Fuenlabrada

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