¿Cómo organizo todo para hacer la mudanza?

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Efectuar una mudanza afecta también al estado anímico

Cuando decimos mudanza es probable que nos venga a la cabeza la imagen de un camión o furgoneta, al cual varios hombres trasladan cajas de cartón y muebles embalados.

También podemos imaginarnos a nosotros mismos, en el patio distinto de una casa distinta, lámparas, maletas y libros sobre el césped, esperando a ser organizados en las habitaciones de un nuevo hogar. O, tal vez, la palabra nos traiga a la mente un desván polvoriento, a donde llegamos por afán de no olvidar nada, y en el que encontramos precisamente una fotografía o un arca jamás recordadas.

Y es que la mudanza no es solamente la acción de envolver, desplazar y desenvolver; sino que se trata más bien de un estado anímico, una transición en la que el sueño de futuro y la nostalgia confluyen.

Así, la acción de seleccionar aquello que llevaremos con nosotros conlleva necesariamente la de deshacernos de todo eso que ya no necesitaremos. Una labor difícil, y quizás dolorosa, que algunos resuelven regalando, otros convocando un mercadillo y unos últimos arrojando a la basura muchas de sus pertenencias, no sin sentir cierta culpabilidad.

Con todo, nos encontramos ante un primer paso de la mudanza, para el cual contamos con una última alternativa: el Self Storage. Esto es, la contratación de un trastero en el que guardar nuestros objetos personales durante el tiempo que deseamos, liberando espacio en nuestra nueva casa.

De entre las empresas que ofrecen este tipo de servicios en la comunidad de Madrid, destaca el alquiler de trasteros en Arganda con Globalbox. Esta compañía concede flexibilidad en las dimensiones del almacén. También cuenta con amplios horarios de apertura y servicios extra como la Quickbox: una caja cuyo contenido variar a nuestro antojo y solicitar en cuanto lo deseemos.

Una vez resuelta esta cuestión, llegó el momento de empaquetar nuestras pertenencias. En este sentido, hay una serie de material que no nos puede faltar: cajas de cartón, cinta adhesiva y sábanas viejas y papel de periódico y burbuja para proteger los objetos. Asimismo, disponer de un carrito para trasladarlo todo es una buena idea que nuestra espalda agradecerá.

Otra recomendación es numerar las cajas a fin de realizar una suerte de inventario, con el que nos aseguraremos de tener localizada cada pequeña pertenencia. Por otro lado, la lógica invita a guardar juntos los objetos delicados, como aquellos de cristal o la vajilla, y en cajas pequeñas a ser posible. De la misma manera, hay que tener en cuenta que con las prisas es relativamente sencillo deteriorar nuestros muebles: pintar sin querer sobre su superficie, o pegarles cinta adhesiva en un descuido.

Por último, si nuestra mudanza contempla un volumen importante de elementos, siempre podemos recurrir a una compañía especializada. Un par de sugerencias a este respecto: comparar varias empresas antes de decidirnos por una y solicitar presupuestos ajustados. La alternativa, como ya hemos visto, es llevar a cabo los traslados nosotros mismos, apoyándonos en un alquiler de pequeño almacén como el de Globalbox.

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