Colau y Puigdemont deben asumir sus responsabilidades

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Ciudadanos colocan velas y mensajes en La Rambla de Barcelona, tras el atentado terrorista

¿Por qué no había bolardos o maceteros en Las Ramblas de Barcelona?, es la pregunta que se están haciendo muchos catalanes, tras el terrible atentado yihadista que ha dejado 13 muertos y más de un centenar de heridos, de los cuales 17 siguen en estado crítico.

Tras el atentado de Niza perpetrado con un camión, el Ministerio del Interior, mandó unas recomendaciones a todos los municipios y comunidades para que se adoptaran una serie de medidas de protección, sobre todo en zonas turísticas y con gran densidad de peatones.

El Rey Felipe VI presente en el minuto de silencio celebrado en la Pza. de Cataluña

La recomendación era clara y concisa, colocar maceteros o bolardos en los accesos a las zonas más turísticas “en aras a evitar ataques” terroristas como los de Niza o Berlín. La nota la remitió la Comisaría General de Seguridad Ciudadana a todas las jefaturas de Policía, a las policías autonómicas y a las municipales.

Medidas que se han implantado en casi todas las ciudades europeas y españolas. Sin embargo ni la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ni el presidente de la Generalitat, Puigdemont, como máximo responsable del gobierno catalán, han considerado que fueran necesarias.

A preguntas de los medios, la alcaldesa dijo en TV3 que “se revisaron los protocolos” y se incrementó la presencia policial en lugares estratégicos de la ciudad y se colocaron bolardos en grandes eventos y en la cabalgata de Reyes.

Joaquim Forn, consejero de Interior y máximo responsable de los Mossos, indicó que es “imposible” colocar bolardos en cada punto de la ciudad.

Está claro que el 100% de seguridad no existe y que si los asesinos quieren atentar lo van a hacer de una forma o de otra, pero encima no se lo pongamos fácil. La Plaza de Cataluña y Las Ramblas son puntos neurálgicos del turismo en Barcelona y con más densidad de turistas.

A Colau, se la ha visto muy afectada emocionalmente tras el atentado, hasta el punto de no poder contener las lágrimas en algunas declaraciones. Quizá es consciente, al igual que los responsables de seguridad de la Generalitat y Mossos, de que no han hecho todo lo que estaba en sus manos para dificultar un cruel atentado con atropellos masivos, teniendo sobre las mesas de sus despachos unas recomendaciones claras, dentro del nivel de alerta 4 antiterrorista, para evitar la entrada de vehículos en zonas peatonales de especial atención.

Ya no hay solución. Los ciudadanos de Barcelona han dado un ejemplo de valentía, coraje y solidaridad, demostrando estar muy por encima de los responsables políticos que les representan, más preocupados en continuar con su carrera independentista y de división de la sociedad catalana, que de velar por la seguridad de todos.

Tristemente todo sirve para aprender y corregir errores y quizá ahora comiencen a seguir las recomendaciones de seguridad implantadas en toda Europa.

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