Brasil 63 – 82 España: España pasa por encima de un aspirante a medalla

Los de Orenga jugaron un primer cuarto sensacional que les permitió coger una diferencia que fue definitiva. Pau Gasol volvió a ser el mejor de España con 26 puntos. Esta vez la selección sí estuvo acertada en el tiro de tres. Brasil perdió claramente la batalla en el juego interior.

Había ganas de ver a la selección ante un rival de categoría, de esos que te exigen dar el máximo, mostrar tu mejor versión. Y ese debía ser Brasil. Por plantilla, por un base en estado de gracia (Marcelinho) y por un juego interior de lujo, la canarinha era el adversario perfecto para medir el verdadero potencial de nuestra selección. Pero lo que se preveía como un partido igualado finalmente fue un choque en el que España tardó poco en irse en el marcador.

La selección salió a morder, incisiva en defensa y efectiva en ataque. Un arranque prometedor, que demostraba que, esta vez sí, los de Orenga sí estaban dando el 100%. Por nombres el rival invitaba a ello, pero la verdad es que Brasil se vio superada desde el primer cuarto por el vendaval español. Los 16 puntos de ventaja del parcial inicial fueron una diferencia insalvable para Brasil, que fue el resto del encuentro a contracorriente. Decepcionaron los de Magnano,  que salvo en algunos momentos del segundo parcial, no supieron como meterle mano a los Gasol y compañía. Ni por fuera ni por dentro, donde se esperaba una mayor igualdad viendo el cuarteto de interiores brasileños.

Gran culpa de ello la tuvo Pau Gasol, imperial una vez más, que a su habitual dominio en la pintura le añadió su buena mano desde fuera. 26 puntos con un 3 de 5 en triples para el nuevo fichaje de los Chicago Bulls, que contribuyó enormemente a mejorar los porcentajes de tres, el principal quebradero de cabeza de España.

Más allá de la nueva exhibición de Pau el partido dejó varios detalles. Uno de ellos es que si había pocas dudas sobre la jerarquía de los bases, hoy menos aún. Para Orenga Ricky es el primer base. Aporta esa intensidad en defensa tan necesaria en días antes rivales como Marcelinho Huertas, un base incómodo para las defensas rivales cuyo impacto en este partido ha sido mínimo.

Pero si Ricky es el base titular, Sergio Rodríguez es el segundo, el encargado de romper los partidos desde el banquillo. Su ritmo de juego, y su buena mano le dan al equipo un plus ofensivo que obliga al contrario a hacer un esfuerzo extraordinario para mantener el ritmo anotador de los nuestros.

El encuentro también deja claro que salvo alguna baja o un resultado muy muy favorable, la intervención de Víctor Claver y Álex Abrines en este mundial va a ser testimonial. Lo de Claver era de esperar, mientras que a Abrines aún es joven, y toda la experiencia que tome ahora le servirá para el futuro, cuando coja mayor responsabilidad o incluso llegue a ser una pieza clave a corto plazo, cuando toque el temido relevo generacional.

Pero ahora es momento de pensar en el presente. Y el presente dice que España ha dado un golpe sobre la mesa, que ha superado con nota la primera prueba dura del mundial ante una selección que, para muchos, es una clara aspirante al podio. Aún queda mucho camino por recorrer, pero España ya empieza a hacer lo que se la presuponía desde el inicio, meter miedo a los rivales. Con Pau es muy fácil.

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